I.
REFLEXIONES EN TORNO A LA EVALUACIÓN CHILENA DE LA CALIDAD EDUCATIVA
En
el presente trabajo hablaremos sobre la calidad de la educación, para ello es
importante mencionar, ¿qué es la educación? y como se concibe desde ciertos
puntos, pues la calidad es un elemento importante que debemos tomar en cuenta
en un sistema educativo, sin ella no se lograría el desarrollo social que se pretende y brindar
una educación de calidad; la OREALC (UNESCO) propone que la calidad de la
educación es un medio para el desarrollo pleno del ser humano y contribuya al
desarrollo de la sociedad.
Para
la OREALC/UNESCO-SANTIAGO, el concepto de la calidad de la educación está formado
por 5 dimensiones imbricadas dentro de un enfoque de Derechos Humanos y que
mencionamos a continuación:
· EQUIDAD.-Que
consiste en alcanzar los fines de la educación en condiciones de igualdad, es
decir el Derecho a tener una educación de calidad y garantizar el Derecho de
igualdad de oportunidades.
· RELEVANCIA.-Está
referido a la promoción de aprendizajes significativos, el qué y para qué de la
educación, de tal manera que se logre el pleno desarrollo del ser humano.
· PERTINENCIA.-Referido
a que la educación debe llegar a los
diferentes estratos sociales, por tanto
debemos considerar la idiosincrasia de los estudiantes, ya que es el centro de
la educación y por lo tanto, la educación debe ser flexible y adaptarse a las
necesidades y características de las personas en sus diferentes contextos
sociales y cultura; esto responde a la necesidad de que el currículo debe ser
flexible y dar cuentas de las metas educativas.
· EFICIENCIA.-Se
refiere al costo de los objetivos alcanzados, en la que se hace una revisión de
los materiales y recursos con que se cuenta aprovechándolos de la mejor manera,
evitando derroches y gastos innecesarios. Debemos mencionar que existe una interacción entre eficacia y
eficiencia que nos conlleva a una efectividad en la calidad de la educación.
· EFICACIA.-Un
sistema educativo es de calidad, en la medida que acceden y permanecen en la escuela los estudiantes y
son atendidas las necesidades educativas, en ella se incluye a los adultos y
sobre todo permanezcan en ella hasta el final del trayecto y egresen alcanzando los objetivos de
aprendizajes establecidos, mínimamente la educación obligatoria. Aquí se da
cuenta si las metas educativas son alcanzadas por todos sin existir diferencias
sociales.
1. LO
PÚBLICO Y LA EVALUACIÓN.
Hoy
en día las reformas viven un cambio de ciclo, es decir en los procesos
educativos y en los factores que inciden en la calidad de los resultados. Estos
cambios implican una transformación en la relación a Estado y Sociedad. La
reformas han dejado de ser pensadas y ejecutadas exclusivamente por el Estado,
hoy vemos que subyace en las políticas, una transformación basada en la
conversación, el diálogo, la argumentación, ya que conversar es converger en
algo y estar juntos en algo.
Hacia
el año 2006 y 2007 en Chile, el Movimiento Estudiantil cuestionó los resultados
y las reformas educativas implementadas y rediseñó la institucionalidad, el
funcionamiento y los procesos que aseguren la calidad de los resultados;
creando un proyecto de Ley que implica el cambio y la creación de un sistema de
aseguramiento de la calidad.
Esto
demostró un sentido de carácter público de las políticas construidas en
diálogos con actores de la sociedad. Aquí cabe mencionar que la sociedad civil
juega un papel importante en la definición, seguimiento y control de las
políticas públicas y para ello, deben establecerse alianzas y diálogos con los
que definen las políticas como son los ministros, y legisladores.
2. LOS
SISTEMAS DE EVALUACIÓN.
En
la mayoría de los países se ha desarrollado un progreso en el desarrollo e
institucionalización sobre los Sistemas de Evaluación, pero se sabe poco sobre
sus resultados y el uso que hacen de esa información.
Las
Pruebas nacionales e internacionales nos dan una visión del país pero no son lo
suficiente para buscar soluciones y definir líneas de trabajo a nivel local o
provincial. En estos niveles es necesario tener información sobre los factores
asociados al logro de los aprendizajes y a la vez un modelo apropiado para la
realidad local que ayude a producir cambios en las escuelas.
Existe
hoy en día la importancia de promover procesos descentralizados de evaluación
que aborden los diferentes contextos y factores asociados a los logros para que
permita a los actores (directores y maestros) tomar medidas que mejoren la
educación en los colegios.
3.
USOS DE LA INFORMACIÓN.
Se
ha hecho un diagnóstico en la que ha habido una tendencia a confundir la
evaluación con medición; que su uso puede ser formativo, político y de
elección. Pero como podemos ver el problema no sólo se reduce a la entrega de
más o mejor información, que va de un emisor a un receptor. Por el contrario
son procesos de intercambio y de diálogo.
Si
las políticas y programas son muy abstractos, muy informativos o desconectados
de la experiencia cotidiana, es probable que no tenga sentido. Es necesario
aplicar métodos dialógicos que favorezcan la conversación y el intercambio,
dando al mismo tiempo, confianza para la expresión de las opiniones en espacios
de respeto a las diferencias. Lo importantes es que la información tenga
sentido para quienes lo reciben; el proceso de transformación de la información
en conocimiento es complejo e implica la contextualización de la información y
su interpretación.
Por
ello es importantes que en el desarrollo institucional de los centros
educativos exista un buen uso de la evaluación que es un factor clave en el
mejoramiento de la evaluación y reflexionen sobre sus prácticas.
4.
INSTRUMENTOS.
Es
necesario mejorar la calidad y la validez de los instrumentos para medir el rendimiento que sólo es
susceptible de analizar con herramientas cualitativas y que en los procesos del
aula se pueden trabajar cualitativamente y después llevados a indicadores que
contengan resultados y factores asociados.
En lo cualitativo, es preciso ser innovador y
diferenciar cuál es la responsabilidad del establecimiento y cuál es la del
contexto.
Por
eso es recomendable contar con sistemas mixtos de evaluación, en la que por una
parte el estado trabaje con una muestra representativa de nivel nacional y por
otro lado las mediciones descentralizadas a partir los propios establecimientos
en la que ellos sean quienes se hagan cargo del proceso.
Es
fundamental promover estudios de carácter longitudinal, de tipo panel, en la
que una muestra de alumnos es observados por varios años con el objetivo de
estudiar los cambios en su desempeño y los factores que inciden en él; por eso
es conveniente integrar técnicas cualitativas como entrevistas, observaciones y
grupos focales entre otras, para evitar el problema de las comparaciones de los
estudiantes es importante trabajar la técnica del valor agregado ya que en esta
técnica se analiza los resultados de los aprendizajes, considerando el progreso
de cada uno de los estudiantes. El sistema de valor agregado, permite
cuestionar la comparación injusta realizada a establecimientos que trabajan con
realidades sociales y culturales diferentes.
II.
REFLEXIONES DESDE LA EXPERIENCIA
ARGENTINA EN EVALUACION EDUCATIVA
Margarita Poggi Argentina propone: En
primer lugar, es importante tener presente la definición de calidad propuesta
por OREALC/UNESCO Santiago:
“La calidad de la educación en tanto
derecho fundamental, además de ser eficaz y eficiente, debe respetar los
derechos de todas las personas, ser relevante, pertinente y equitativa. Ejercer
el derecho a la educación es esencial para desarrollar la personalidad e
implementar los otros derechos”. (OREALC/UNESCO Santiago, 2007a).
Esta concepción supone una mirada más
amplia y compleja al tema de la calidad y, en consecuencia, al de la evaluación
educativa. De entrada, subraya el derecho a la educación –esto es, el derecho
de aprender a lo largo de la vida– el cual está fundado en los principios de
obligatoriedad, gratuidad y no discriminación.
En primer lugar, ya no está en
discusión la importancia –o no– de evaluar los sistemas educativos. Ello, en
parte, es producto de los desarrollos de sistemas nacionales de evaluación en
los distintos países, aunque tengan matices variados en cuanto a sus
propósitos, alcances, metodología y usos. Detrás de la heterogeneidad de
experiencias y enfoques existe, en muchos casos, un esfuerzo de reflexión y
construcción de un modelo a nivel nacional, consolidado a lo largo de los años.
En segundo término, ha aumentado
progresivamente la participación de los países en los estudios de evaluación
regional e internacional. En este sentido, el primer y segundo estudio
realizados por el LLECE dan evidencia de ello, al comparar el número de países
participantes en ambas investigaciones.
Con respecto a otros estudios
internacionales, la experiencia en la región es un aún dispar, pero es posible
constatar una consolidación de países que se integran progresivamente y
participan, principalmente, en el estudio Pisa de la Ocde. En otras
investigaciones internacionales la incorporación y permanencia de los países ha
sido más incierta.
Como ha sido señalado por
distintos análisis, esto ha tenido un efecto restrictivo observable en el curriculum
real, especialmente cuando ellos tienen consecuencias fuertes para las
escuelas, los docentes y/o los alumnos. El documento de la OREALC/UNESCO
Santiago menciona un sesgo (la normatividad engañosa) para referirse a este
efecto restrictivo en el curriculum, que consiste en atribuir tal importancia a
las mediciones que el tipo de preguntas y los temas que éstas plantean terminan
por desplazar, en las prácticas de los educadores, los objetivos más generales
que la educación tiene en un país, en un determinado contexto histórico.
Por otra parte, y en
relación con la concepción recién mencionada, pueden destacarse algunas cuestiones
vinculadas con los instrumentos utilizados en los estudios evaluativos. A
partir de un momento inicial –donde era posible constatar una limitada
potencialidad para medir aprendizajes complejos– ha tenido lugar un desarrollo
cada vez mayor de herramientas que permiten avanzar en este sentido, en parte
debido a la experiencia colectiva acumulado. No obstante, persisten dificultades
para la generación de evaluaciones más variadas, en cuanto a cobertura
curricular, y a procesos de aprendizaje complejos. A ello hay que sumar que las
áreas medidas y los criterios que sustentan la evaluación han sido poco
innovadores, aunque en este punto pueden reconocerse avances interesantes en
los últimos años.
La calidad sólo a partir de aquellos
aspectos mensurables mediante pruebas estandarizadas. La principal consecuencia
de este sesgo es el olvido o desprecio de aprendizajes de vital importancia,
que difícilmente pueden evaluarse con estas herramientas.
Para poner en perspectiva algunos de
los problemas señalados en los sistemas nacionales de evaluación es necesario
también reconocer que, muchas veces, se les exige desarrollar muchas más acciones
de las que realmente pueden hacer, especialmente si son considerados los
recursos con los que cuentan (financieros, capacidad técnica, etc.).
Para considerar las políticas de
mejora, es necesario incluir también otra perspectiva de análisis, relativa al
abordaje más complejo de las políticas basadas en evidencia empírica –como la que proveen los estudios de
evaluación– y los cambios en las
prácticas profesionales docentes, basados también en este tipo de evidencia,
que desarrollan los docentes cuando toman decisiones respecto de las propuestas
de enseñanza. La exploración con mayor nivel de profundidad de estas
relaciones es importante, especialmente si se desea promover articulaciones más
consistentes entre los resultados provistos por las evaluaciones y el desarrollo de procesos de mejora
educativa. Es necesario dejar en claro que esta indagación parte también del
cuestionamiento a modelos racionales lineales, simples, y sustentados en
aspectos exclusivamente técnicos para la toma de decisiones, en distintos ámbitos
y niveles. Pero la cuestión sustantiva en este debate remite a la mayor
atención que debe prestarse a los contextos en los que individuos o grupos
utilizan la evidencia producida
a partir de la evaluación, en los
cuales la confianza parece jugar un papel relevante, así como a los otros tipos
de evidencia, también empírica, que los docentes utilizan para mejorar sus
prácticas.
III.
REFLEXIONES DESDE LA EXPERIENCIA
MEXICANA EN EVALUACION EDUCATIVA
El presente documento elaborado por la
Dra. Guadalupe Ruiz Cuéllar, Directora de Evaluación de Escuelas, Instituto
Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) de México busca dar pautas
respecto a cómo mejorar la calidad educativa desde el establecimiento de un
sistema de evaluación integral, señalando que aunque se ha avanzado en este
objetivo ,todavía falta contar con mecanismos de evaluación que permitan
obtener información suficiente para valorar a satisfacción la calidad de la
educación y sustentar sobre ella, acciones de mejora.
Se señala que la evaluación es una
práctica consustancia a la tarea de educar, destacando la que realizan los
docentes con sus alumnos y el que se realiza con los propios docentes y con los
centros escolares o programas de intervención.
Especifica que la evaluación del
aprendizaje desarrollada por los docentes obedecen a criterios y niveles de
exigencia heterogéneos, por lo que las calificaciones que asignan no pueden ser
el insumos fundamental para la valoración del sistema en su conjunto, de ahí
que la evaluación externa es indispensable para generar un conocimiento valido
y comparable sobre su desempeño. Se enfatiza que la evaluación comparativa y
cualitativas logros de aprendizaje es una principal herramienta de gestión
educativa.
Entre las falencias más notorias sobre
la evaluación, se señala: Ausencia de propósitos claramente definidos, falta de
claridad sobre lo que todos los alumnos deben aprender, conocer y ser capaces
de hacer, desarticulación entre evaluación y áreas claves de formulación e
implementación de políticas para el desarrollo curricular y la formación
inicial y continua de los docentes en servicio, etc.
Aunque se puede afirmar que la idea de
determinar la calidad del sistema educativo por medio de los resultados de
aprendizaje logrados por los educandos es correcta, esta es insuficiente si se busca que tenga impacto
en su mejora, la cual será posible si se avanza en comprender los factores que
explican los diferentes niveles de rendimiento que las mediciones estandarizadas
suelen identificar; además de saber en qué medida los alumnos están aprendiendo
lo que se espera de ellos al finalizar ciertos ciclos o niveles, y cuál es el
grado de equidad o inequidad en el logro de dichos aprendizajes.
En el caso de México ,la idea central
del INEE es que dentro de los esfuerzos nacionales de evaluación de la calidad
de la educación debería considerarse el estudio de los recursos humanos y
materiales y de las condiciones organizativas con que cuentan las escuelas y el
sistema; en un sentido más amplio así como el de los
procesos de gestión que tienen lugar en las instituciones escolares y en
distintos niveles de operación del sistema educativo, por último el de los
procesos pedagógicos que se desarrollan a nivel de aula.
El asunto de fondo es evaluar la
calidad del sistema educativo, sobre todo por lo que el mismo ofrece a los
alumnos y no tanto – o no solo- por los aprendizajes que ellos logran.
IV.
REFLEXIONES DESDE LA EXPERIENCIA
CUBANA EN EVALUACION EDUCATIVA
La ponencia de Héctor Valdez Cubano
propone: Que se va a evaluar al sistema educativo, y no la Evaluación en el
Sistema educativo, es decir cómo se está conduciendo el sistema educativo en
forma general con su resultado y consecuencia en la población, donde el ser
humano es el eje, y cuando como ser físico, sienta y piense estará en condición de crecer y formarse
adecuadamente, dando resultados positivos. La
educación busca esta formación de manera organizada, dirigida y sistematizada,
para que el educando viva, contribuya y se integre al desarrollo y perfeccionamiento
comunal.
Existen tendencias para definir la
calidad educativa; la primera es el dominio de un saber desinteresado,
adquiriendo una cultura científica o cultural; la segunda que la
universalización educativa no es una realidad, donde recién se está
entendiendo, la relevancia, eficiencia, equidad y eficacia; y por último la
educación es un concepto significante y movilizadores, radicando su riqueza en
su ambigüedad, calificamos a la evaluación de la Calidad educativa en Cuba,
como un proceso en movimiento, no de forma inerte, abstracta, sin movimiento y
sin contradicciones, con características en el contexto, insumos, procesos y
resultados en la formación del ser humano.
Los resultados de la calidad educativa
se deben basar en los paradigmas, filosóficos, pedagógicos, sociológico y
sicológico, el sustento filosófico se basa en el marxismo, el paradigma
Psicológico, está fundamentado en la teoría de Vygotsky y desarrollada por la sicología soviética, la que constituye la
teoría psicológica que fundamenta la pedagogía cubana, Claro está que, a partir
de esta concepción, la psicología Cubana ha tenido un amplio desarrollo y ha
hecho importantes aportes que atemperan a nuestro contexto ese importante
paradigma psicológico.
El concepto de calidad de la educación no es
una tarea fácil, ya que cada institución tiene fines particulares que
desarrollar, cada zona de influencia educativa busca que es lo que necesita
para su surgimiento, conllevando un avance cultural y tecnológico,
La evaluación de la calidad de la
educación en Cuba, ha tenido una atención poca exhaustiva, no desarrollándose
dimensiones ni indicadores para determinar un avance real de la calidad
educativa en los diferentes ámbitos del país, tanto nacional, regional, provincial,
local e institucional, además no se determina en que períodos de tiempo debe
aplicarse estas dimensiones e indicadores, lo que permitirá, al aplicar esta
evaluación, obtener datos confiables y validos acerca del contexto, recursos,
procesos y resultados, realizando una comparación de la practica con lo ideal
de la educación, para analizar sus diferencias entre ambos y determinar sus
posibles causas.
Debemos tener en cuenta que para el
futuro, cuando se evalué la calidad de la educación, se debe usar la misma
medida la cual no debe ser cambiada para comparar resultados reales,, la
evaluación está centrada en examinar resultados escolares y no institucionales,
se debe entrenar más en la autoevaluación y valorar el desempeño laboral
docente, además de considerar un tránsito
del valor absoluto de la evaluación al carácter relativo ya que existe una escasa evaluación institucional y
que en nuestro país recién se está queriendo implementar con la acreditación de
las instituciones.
Deduciendo que la evaluación en
América Latina los logros se miden en base a los resultados cognitivos que se
obtienen de los educandos, sin identificar las causas de estos resultados,
siendo uno ellos el de la calidad de la enseñanza, que siempre ha estado
ausente en este sistema, se debe tener en cuenta también el desarrollo
personal, del ser humano, este es el reto que se debe asumir para en los
próximos años para alcanzar una calidad educativa coherente y satisfactoria
para toda la comunidad y sociedad.
V.
CONCLUSIONES:
v
Si
se quiere evitar que la evaluación llegue a ser en un fin en sí mismo: el fin
está vinculado con la mejora de la calidad educativa (en las distintas
dimensiones a la que ésta remite), y la evaluación –cualquiera sea su
fundamento teórico y metodología– no debería perder de vista esta cuestión.
v
las
reformas educativas de los diferentes países de América latina deben de tener
un carácter público, para que puedan converger los principales actores
educativos, quienes serán los que definirán las políticas educativas para el
mejoramiento de la calidad educativa.
v
los
sistemas de evaluación deben promover procesos descentralizados de evaluación
que aborden los diferentes contextos y factores asociados a los logros de los
aprendizajes, haciendo uso de instrumentos válidos para el recojo de la
información y tomar medidas que mejoren la educación en los planteles.
v
En
este ponencia se pone de relevancia que los instrumentos de evaluación están
dirigidos específicamente a medir los aspectos cognitivos de los estudiantes,
dejando de lado las dimensiones personales y sociales del educando, y no se
considera una evaluación al sistema en sí, para medir la calidad de la
educación que se está otorgando a la persona.
v
Los
instrumentos que se aplican para medir la calidad de la educación en los
diferentes países no prestan una garantía real de los resultados,
convirtiéndose estos en poco fiables y relevantes de lo que se quiere obtener como producto y
poder tomar las decisiones para aplicar planes de mejora.
NAMUCHE LAZARO JOSÉ MANUEL

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